viernes, mayo 04, 2018

Como el tiempo

Yo te soñé,
acariciaba el despertar.
No te busqué,
vos llegaste hasta mi,
como el tiempo.

Iba fluyendo en espiral hacia mi alma
y, frente a mi,
de éste lado del mar...
tu luz, mí divinidad,
me lleva hacia el Sol.

Ardo como un sol!

lunes, junio 10, 2013

Ma soeur, mon professeur

De súbito entendí, así como la presa comprende su última hora al sentir las garras ajenas abríendose paso entre la propia carne, como la fruta momentos después de soltar el árbol, así entendí que nunca sería tuyo. No supe encandilar tus ojos ni encontrar estas palabras unos meses antes, y tu no quisiste sentir en tus pies el retumbar del piso que delataba a mi corazón cada vez que decías “bonito”. Debería haberte hecho saber que tu voz besaba mi alma con la paz de tu cantar, o que las mariposas se veían torpes alrededor de tu danza. Debería haberte dicho que las flores ya no saben tan dulces ante mis ojos luego de haberles permitido posarse en ti. Aprendí más tarde a verte en otros brazos, a empamparme de tu felicidad, a sentirte mi hermana. Aprendí a callar mi alma que estrujaba mi garganta, corté las uñas de mi corazón para que ya no pudiese rasguñar mi pecho desde adentro: tareas simplificadas sólo por la ausencia de tu ser. En medio de esa paz de cristal te vi cruzar la puerta con tu vestido eléctrico y, sin querer, volví a permitirme la negligencia de posar mis ojos en tus cabellos acaracolados. Mi corazón creció uñas y mi alma rompió su mordaza. Todo mi ser gritaba hacia ti, salvo mi boca que insistía en su parálisis sin tiempo. Y es que mi boca lleva consigo la sabiduría ancestral, y ve a tus oidos sumidos en la lejanía de otras voces. Es su mudez la que vuelve a hablar para adentro, a convencer a mis entrañas que tus caricias son las de una hermana. Así mi alma se relaja al fin y se empapa de tu amor: puro como la miel, ausente de fuegos y tormentas, maestro del desapego para mi espiritu adolescente.

Escrito aproximadamente el 24/11/2011, al recuerdo de Orianna, una hermana de luz.

viernes, agosto 03, 2012

Seni yokluğunda

Mis ojos no se cierran y una voz me habla. Se que son tuyas las palabras que escucho durante mis noches en vela. Veo en las olas tu saludo, tu susurro en el viento que empuja las alas, tu mirada en el agua, y en las frutas tu dulzura. En el inevitable tictaquear del tiempo siento tu ausencia, y me se opuesto a la vid, que no precisa de beber para vivir. Siento sed de tus manos mientras veo el jardín vacío de vos. A la música le falta tu danza: bailar y verte bailar frente a mi, gritarle al mundo que aquella música no tiene sentido sin la armonía de nuestros cuerpos; quiero reír en tu compañía nuevamente, como dos locos que a nada temen, como aquellos dos que caminaban sin destino, sin limites, sintiendo el amor que crea y fulgura en todo lo que es.

viernes, noviembre 25, 2011

Esmeralda bajo la luna

Desnuda te meces entre mis brazos bajo una luna coronada de estrellas, desnudo nuestro lecho improvisado en la cima de mis dominios. Tu pelo nocturno y ser de esmeralda en rostro de niña obnubilada por las gerberas, tu interior ardiente me envuelve y me empapas con tu deseo. El viejo ritmo del instinto da a luz a nuestro canto: oda ancestral a la virtud de los placeres, sinfonía de risas y susurros ofrecida a las hadas noctámbulas por vos y yo, por el uno que formamos en nuestra unión. La noche se ruboriza ante tus gestos de mujer completa en aquel rostro de niña, insinuando el pronto arribo de quien rige en las horas de vigilia. La ciudad se despereza y te marchas, dejando olvidada una hoja de plata bajo mi almohada.

martes, noviembre 22, 2011

Camino con un Sol

El morro moja sus pies en la espuma del océano, sobre su empeine de arena blanca descansa un Sol: piel de pétalos y bronce, esencia de amapolas, sus cabellos como una hiedra serpenteante me atrapan y mis ojos se encuentran con la tinta al bajar por su espalda. Brilla y descansa ante mi, la observo desde el morro y el morro también observa: sus piernas me atraviesan, su música acaricia en suave brisa, mi mente dibuja sus pechos bajo mi lengua... el mar celebra su brillar en continua reverencia y ella brilla y descansa. Al bajar del morro me ve, su rostro se enfrenta al mío, húmedas perlas me saludan desde su sonreír. El beso sabe a cachaça fresca, a sal marina y abacaxí. Su mano en mi pecho enciende mi luz, y juntos brillamos siguiendo el camino que el morro y el mar observan.

martes, octubre 04, 2011

Pa los pibes

Camino la calle Montparnasse, la de Fito, de punta a punta, lo cual, a decir verdad, no requiere de mucho esfuerzo ya que solo consta de dos cuadras no muy extensas; no vi viejas ni negros, solo una simple calle con la editorial Larrousse y una suerte de edificio de departamentos destinados a artistas, sobre un museo. Al final de la calle asoma el pequenho bodegon que decido visitar en busca de una birra. Tengo una razon para brindar: el nombre de la calle, la cancion, encienden en mi cabeza el recuerdo de los pibes, de la mansion, de esa musica que sabe a nostalgia sonando a toda hora. Pido la birra en un frances menos que mediocre, elijo una mesa junto a la ventana desde donde se ve el nombre de la calle, y brindo conmigo por los muchachos, por mis hermanos de la vida, por tantos otros brindis pasados, y por todos los que vendran. Lejos, de este lado del agua, disfruto de lo que vivo, agradeciendo a la memoria el poder comprartir dentro mio lo que la geografia no permite.

Soy


El otoño adorna el Jardín de Luxemburgo con sus tonos ocre, haciendo brillar aquí y allá los vivos colores de las flores sobrevivientes al fin de un verano tardío. Logro reconocer a mi lado el cantar de la cadencia brasilera en la conversación de mis vecinos. La brisa y el continuo sonar de la fuente transmiten una paz imposible de corromper. Las estatuas observan anonadadas a los transeuntes que, escondidos tras el lente de una cámara, se olvidan de observar. Pienso en mi regreso, en mi gente, y en el cercano comienzo de la continuación de mi travesía. Pienso en las diversas imagenes grabadas en mi retina, en el amor compartido con mis hermanos caminantes, en mi ilegalidad, en la falta de sueño y la abundancia de sueños y realidades. Pienso, siento, vibro al compas de mi vida, y soy.