jueves, febrero 07, 2008

No estar ni ser

Perdido. Caetano en inglés haciendo Jokerman. La cabeza gacha cargando una inmensa bola de nada, las ganas mirando desde lejos sin querer acercarse. Se siente en la noche o durante el día sin distinción alguna. Nada. La sonrisa con las ganas, con los ánimos. Escribo por escribir, y no se siquiera que quiero escribir. Escribo para descargar, el mundo desaparece alrededor y me encuentro en un espacio blanco sin saber cómo descargar. Los ídolos desaparecen uno a uno. Una prensa en la nuez, nada pasa. Nada sale tampoco, las fuerzas son pocas hasta para salar las mejillas. Todos dicen lo mismo, pero y si no quiero eso? Y si necesito que me hagan correr, que me alimenten con vida la vida? Si necesito estar en pelotas un rato mientras busco lo que se me perdió? El cemento aplasta el alma, la distancia se sufre. La distancia, la distancia se vuelve enorme. Duermo y no descanso. Miro y no miro, siempre al horizonte. Mi amigo Nacho ha muerto y lo extraño y, por más que busque, así no puedo encontrarlo.

Chega de saudade

Tom Jobim (música) e Vinícius de Moraes (letra)



Vai minha tristeza
E diz a ela que sem ela não pode ser
Diz-lhe numa prece
Que ela regresse
Porque eu não posso mais sofrer

Chega de saudade
A realidade é que sem ela
Não há paz não há beleza
É só tristeza e a melancolia
Que não sai de mim
Não sai de mim
Não sai

Mas, se ela voltar
Se ela voltar que coisa linda!
Que coisa louca!
Pois há menos peixinhos a nadar no mar
Do que os beijinhos
Que eu darei na sua boca

Dentro dos meus braços, os abraços
Hão de ser milhões de abraços
Apertado assim, colado assim, calado assim,
Abraços e beijinhos e carinhos sem ter fim

Que é pra acabar com esse negócio
De você viver sem mim
Não quero mais esse negócio
De você longe de mim
Vamos deixar esse negócio
De você viver sem mim

martes, enero 15, 2008

Luz que ilumina el salto

Unas violas chillan de fondo, de dolor o de placer, da lo mismo. La melodía inexistente de la voz en esta grabación resuena en mi cabeza como si todavía estuviera frente al micrófono en la sala. Es fascinante como los años le agregan percepciones a nuestros sentidos. Sonidos que antes no estaban empiezan a surgir de temas que ya tenemos por demás conocidos. Y ahí está ese grito otra vez! Soy a la vez víctima y victimario de mi afinidad al botón de repeat. O será que hay cosas para las cuales una vez sola es demasiado poco? Esos estímulos ante los que al cerrar los ojos uno puede sentir el alma salir por los poros de la espalda, el pecho y los brazos. La piel toma la textura de la de una gallina desplumada, cediendo con recelo a la salida de esta alma que se queda rodeándonos a unos cinco o diez centímetros del cuerpo. Esto que nos transporta no está lejos del efecto de algún otro estímulo brindado por la madre naturaleza. Y si el estímulo continúa un poco más (otro repeat, tal vez), el pecho sigue inflándose como queriendo estallar y desde la boca del estómago un violento aunque cálido e invisible rayo de luz sale dirigido hacia arriba abriendo la coronilla como una flor. Inmediatamente se genera una reacción en cadena y cada una de esas montañitas que formaban la piel estalla dejando salir a su vez miles de rayos más pequeños que atraviesan el alma y se pierden en el infinito. Los ojos ya están inevitablemente cerrados. Las imágenes empiezan a sucederse en la cabeza. Un hombre corre al límite de su velocidad sobre la terraza del edificio más alto de la ciudad. Al acercarse al borde aprieta los ojos y pega un salto con toda su fuerza. Las manos le tiemblan incontenibles, estira sus brazos y comienza a caer. Desde una ventana su jefe lo ve pasar hacia abajo por una milésima de segundo. Diez, veinte pisos quedan atrás antes de volver a abrir los ojos. El hombre se enrolla sobre si mismo como un bicho bolita al protegerse, los músculos se le tensan a más no poder. De pronto, y acompañando el movimiento con un grito (de dolor o de placer, da lo mismo) se libera de su posición fetal estirando su cuerpo, como deseando tocar la punta de sus pies con la de sus manos, pero alrededor del mundo. Es en ese momento que la caída se interrumpe y el hombre se libera de otra de las ataduras impuestas por su cultura (No reirás! Reír invoca al demonio). Por algunos segundos, absorto pero consciente, observa sus extremidades; ya relajado se analiza, se repiensa, decide. Desde el tercer y cuarto piso la gente ve flotar a un hombre por sobre la calle, casi a la altura de sus ojos. Algunos lo señalan y se persignan, otros sucumben ante el poder de la negación y pierden el conocimiento. Desde el fondo, el hombre que piensa al hombre, sentado aún en su escritorio, lo piensa volar. Los chismosos en la ventana, los que aún se animan a mirar, levantan su vista siguiendo al hombre, y el hombre que piensa al hombre desactiva el repeat. Seguirá otro tema y un poco de trabajo. El bajo se acopla con la viola, unos gritos más y después silencio. Abrá que ver que disco poner ahora.

jueves, diciembre 27, 2007

El fin del mecanomédico

- Y, dígame, usted cree que se pueda salvar?
- Por que le preocupa tanto? No es más que otro cliente.
- Creo que ese término no es del todo correcto, Doctor.
- Paciente, cliente... una capa de huesos cubierta por una capa de músculos y carne, cubierta por una delgada capa de piel. Una en seis mil millones
- Pero no! No ve que es una persona? Un ser humano como usted y yo?
- De que me habla, Doctor? No es más que un simple mecánico. Yo soy una eminencia, mi labor consiste en salvar vidas, perpetuar la especie...
- Pero...
- Pero qué? Día a día ingreso al quirófano a salvar una vida tras otra. La cantidad de años que le he regalado a tanta gente supera ampliamente la vida de este muchacho.
- De que me habla, Doctor? Usted no es más que un simple mecánico...

El silencio se apoderó del quirófano. Rojo de furia, la eminencia tomó el bisturí y con actitud amenazadora se acercó a su colega. Lo miró a los ojos y dejó caer una lágrima. De pronto levantó el bisturí y con una precisión envidiable lo clavó entre su cuarta y quinta costilla izquierda. Un mecánico yacía en la camilla para ser operado. Un mecánico yacía en el piso. Un mecánico lo miraba absorto, sabiendo que no solo debería encargarse de la operación, sinó también de la prensa que pronto preguntaría por una eminencia.

viernes, septiembre 28, 2007

El ojo de shiva

What a whoooole lotta loveeee. What a whoooole lotta loveeee. PLAFF! Puteo, abro los ojos, risas y llegamos. 12 pies en fila hacia el mercadito. Llevá más vino dice el sensei, pero no le hacemos caso: más tarde sabremos pagar el desacato con sed. Ya en nuestro destino, la cosa se ordena y arranca el fuego. Quedamos esta vez en no ser Mordor. Salen las cartas y arranca el otro fuego. Mientras tanto, valido de una imprescindible herramienta suiza, separo los panes al medio. Tomad y comed, pues este es el cuerpo de Dios. O no es una buena forma de adquirir el concepto de Dios? En la espera, el alimento se acuesta a broncearse, vigilado por uno de los camaradas. Deliveramos, el sensei tiene razón, vamos por más sangre. La excursión arranca en compañía de dos hermanos primerizos. Una cuadra, dos cuadras, PLAFF!. Las puntas de mis dedos se abren, la cabeza descapota, y ya no hay exterior e interior, solo HAY. "Ven el cambio en la sensación de profundidad?" Sirve para ambos sentidos de la oración. Salgo por mis ojos y entro por los del otro, llego al alma, me mezclo, salgo otra vez o no salgo más. Un halo de paz desciende y un árbol se convierte en sonrisa. Llegamos y las persianas están bajas, pero que importa? El paseo dió otra vuelta de tuerca, el objetivo cambió, y la piel sigue reduciendo su espesor para ayudar la conexión. Sigue el camino y en un momento STOP, y el tiempo se para... el movimiento rebota. Todo depende de uno, todo es uno. It's all the same fuckin' day, man! Y el legado de Alberto continua por horas, días, meses... lifetime. Y algunos lo ven, y algunos lo huelen. Y todos sienten su humanidad. Y, PLAFF!, estás vivo.

martes, julio 03, 2007

Al mismo amigo

Que lo real salte a la vista.
Que la mente no proyecte nuestros deseos sobre el vacío.
Que la inmadurez ajena le avise de si a la última lágrima.
Que una nueva niña no vuelva a verse mayor, como antaño.



A mi:
Que los prejuicios acaben y los dedos aprendan a callar.
Que el imaginario trono de la omnisapiencia muestre su ausencia.
Que la pedantería deje de plantar su bandera en el discurso y en la mente.
Que las prédicas se desvanezcan y tomen su lugar los actos.

viernes, junio 29, 2007

A un amigo

Que los deseos de otros no callen las voces que llegan al alma.
Que los momentos oscuros resalten por el brillo de las cuerdas.
Que el cristal se raje ante una nota desgarradora.
Que la vida alimente vida, y la muerte espere su turno.